CAMBIO DEL PAÑAL: ¿CÓMO Y CUÁNDO HACERLO?

Descubre algunos consejos útiles para el cambio del pañal del recién nacido: cómo y cuándo cambiarlo y cómo hacer que este momento sea agradable.

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Consejos para afrontar el cambio con tranquilidad

El cambio de pañales es un momento fundamental en el cuidado diario de tu recién nacido, una ocasión para garantizarle higiene y confort. A veces, sin embargo, puede parecer un desafío, especialmente para los nuevos padres. Pero con los consejos adecuados, se convertirá en una actividad simple y gratificante. Veamos juntos los pasos más importantes para un cambio de pañales sereno y algunos consejos prácticos para manejar esta rutina diaria con amor y atención. 

¿Cómo cambiar el pañal?

En primer lugar, así como cuando debes bañar al recién nacido, antes de comenzar con el cambio de pañal, asegúrate de tener todo lo necesario a mano: es importante que tu pequeño nunca se quede solo. Además, recuerda también preparar el ambiente, para que esté bien calentito y limpio.

Aquí está cómo proceder:

  1. Lávate bien las manos: la piel del bebé es bastante delicada y un mínimo contacto con gérmenes puede causar irritaciones.
  2. Coloca al recién nacido en el cambiador boca arriba: es importante que la superficie de apoyo sea suave y cómoda. Mantén una mano sobre él en todo momento para prevenir caídas.
  3. Desviste al bebé: quita el body de abajo y libera el cambiador de la ropa, así será más cómodo continuar.
  4. Quita el pañal y limpia al recién nacido: levanta las piernas de tu bebé por los tobillos y limpia su trasero y la zona alrededor de los genitales. Lava a tu bebé bajo agua corriente tibia y utiliza un detergente íntimo específico para recién nacidos.
  5. Las zonas íntimas de los niños son más propensas a irritaciones, infecciones y sequedad: por esta razón, es necesario elegir un detergente con pH ácido, sin agentes espumantes agresivos, sin fragancias y con una cantidad limitada de conservantes.
  6. Seca con cuidado: recuerda secar a golpes y no frotar, prestando atención a cada pliegue de la piel para evitar irritaciones. No dejes la piel húmeda.
  7. Aplica una pasta protectora, útil para evitar irritaciones en las zonas en contacto con el pañal. Recomendamos una pasta calmante con un 10-15% de óxido de zinc.
  8. Prepara el pañal limpio: levanta las piernas del niño y coloca el pañal limpio y abierto debajo de él; pasa la parte delantera entre los muslos y cierra las solapas, asegurándote de que no esté demasiado apretado.
  9. Envuelve el pañal sucio y tíralo en la bolsa correspondiente o, si tienes, en el cómodo comedero de pañales.
  10. Lava bien las manos después de cambiar el pañal.

Existen algunas reglas de oro que es bueno tener en cuenta para una limpieza efectiva de tu bebé según el sexo. Durante el cambio de pañal de una niña recién nacida, el lavado debe realizarse de adelante hacia atrás, es decir, de la vagina al ano, y no viceversa, para evitar la contaminación con los gérmenes de las heces. En las primeras semanas de vida, podrías notar algunas secreciones vaginales: no las elimines, son consecuencia del efecto de las hormonas maternas transmitidas a través de la placenta y desaparecen espontáneamente en un plazo de 15-20 días.



Durante el cambio de pañal del niño recién nacido, en cambio, recuerda lavar cuidadosamente el área alrededor del pene. En el momento en que se coloca el pañal limpio, el pene debe estar orientado hacia abajo, para evitar que el pequeño se moje la pancita cuando hace pipí. 


¿Qué se necesita para cambiar el pañal?

Para el cambio del pañal del bebé, necesitarás algunos elementos esenciales. Asegúrate de tener a mano estos productos esenciales:

  • Cambiador
  • Agua tibia o toallitas húmedas
  • Detergente íntimo específico para bebés
  • Toalla
  • Pasta protectora o calmante
  • Ropa de cambio, si es necesario
  • Una bolsa para el pañal sucio.Cada elemento contribuye a mantener el cambio del pañal limpio, cómodo e higiénico para tu pequeño.

¿Con qué frecuencia hay que cambiar el pañal?

A pesar de que no existen reglas precisas sobre la frecuencia, es importante cambiar el pañal del recién nacido regularmente. Se recomienda cambiar el pañal cada 3-4 horas para prevenir irritaciones y molestias.

Sería apropiado cambiar a tu bebé cada vez que esté sucio, incluso si solo es de pipí. No hace falta decir que, en caso de presencia de heces, debes cambiarlo inmediatamente para evitar irritaciones. Especialmente al principio, podrías llegar a tener que cambiarlo incluso hasta 10-12 veces al día. No te preocupes, es normal. Con el tiempo, esta frecuencia disminuirá.

¿Y por la noche? Puedes hacer una excepción para no interrumpir el sueño de tu pequeño, y el tuyo también. Cambia el pañal antes de la siesta, así garantizarás a tu bebé un sueño tranquilo.


¿Cuándo cambiar el pañal: antes o después de la toma?

A menudo los padres se preguntan si es mejor cambiar el pañal antes o después de la toma. También en este caso no existe una regla, observa el ritmo de tu bebé.

Si está acostumbrado a quedarse dormido durante la toma, entonces se recomienda cambiarle el pañal primero para evitar que se despierte. Si, en cambio, se descarga justo después de la toma, entonces espera y cámbialo después. 

¿El recién nacido llora al cambiarle el pañal? Consejos para tranquilizarlo

Para el niño, el cambio de pañal puede representar un momento de incomodidad y estrés; si comienza a agitarse y a llorar en el cambiador, esta operación podría volverse incluso imposible. Para tu pequeño, es una situación nueva y desconocida, es completamente normal que se muestre inquieto.

Si el recién nacido llora durante el cambio de pañal, hay algunas cosas que puedes hacer para tranquilizarlo:

  • Asegúrate de que el ambiente esté cálido y cómodo.
  • Habla suavemente con tu bebé, ofrécele contacto físico y utiliza juegos o sonidos reconfortantes.
  • Intenta ser rápida y eficiente en el cambio para reducir la incomodidad del recién nacido, pero mantén la calma: el bebé puede percibir tus emociones.
  • Involucra a tu bebé en la rutina del cambio, pidiéndole que agite un juguete o toque el pañal limpio.

Recuerda que cada recién nacido es único, por lo que puede ser necesario experimentar con diferentes estrategias para encontrar lo que funcione mejor para tu pequeño. Ármate de paciencia y trata de comprender las razones de su malestar.