Má, mirá lo que puedo hacer!

Durante los primeros meses, cada descubrimiento diario es un elemento clave para el desarrollo del bebé.

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Después de los dos meses, el bebé puede mantener la cabeza derecha y puede observar más fácilmente el ambiente que lo rodea. Podemos alternar momentos en que tenemos al bebé en brazos mientras descubre la casa con momentos donde lo mantenemos cerca de nosotros en la mecedora para observar las actividades de su madre, con más momentos libres donde lo dejamos libre para jugar, tocar y agarrar utilizando una almohadilla o un gimnasio para bebé.

 

Tales experiencias son vitales para su desarrollo: en un principio veremos al bebé observando los coloridos juguetes colgantes de su gimnasio prestando más y más atención, tratando de golpearlos hasta luego lograr agarrarlos con sus manos: por fin es capaz de coordinar la vista con el movimiento, aprendió a guiar sus manos para tocar el objeto que está mirando.

 

Puede tratar de golpear los juguetes que cuelgan usando sus pies, con plena libertad, experimentando su coordinación motora y desatando todas sus necesidades para el movimiento y el conocimiento.

 

Pero no sólo eso, si el objeto responde a su contacto con un sonido, una luz o un material extraño al tacto, el bebé hará un descubrimiento fundamental: de hecho nosotros lo veremos, al principio, golpeando al azar a los objetos, a continuación, confirmado el efecto obtenido, intentará intencionadamente más y más veces, cada vez con mayor precisión, felíz de escuchar  el sonido o ver la luz nuevamente. Eso es lo que va a haber aprendido: que para cada acción hay una reacción correspondiente, para cada causa un efecto.

 

Sólo hay que proporcionarle los estímulos correctos, los juguetes adecuados para esta etapa de desarrollo. Recordemos siempre que el juego no es un mero entretenimiento, en realidad es el "trabajo" del bebé, y cada una experiencia única de juego es una experiencia de crecimiento.