Siempre bajo control

Debido al instinto de querer proteger siempre a su hijo, los padres quieren monitorearlo en todo momento, inclusive mientras duerme.

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Esa relación simbiótica de comprensión profunda que alcanzará su máxima intensidad durante los primeros meses del bebé y que, en diferentes formas, nunca cesará, comienza tan pronto como durante el embarazo.

 

El padre, por su parte, va a aprender poco a poco a conocer a su hijo y a entenderlo a través del cuidado diario. El baño, el cambio del pañal, los mimos para hacerlo dormir serán momentos importantes de la relación con él, así como momentos de la comunicación mutua.

 

Es correcta esta actitud instintiva de cuidado y la protección que causa en los padres una necesidad constante de monitorear a su bebé, preparando todo, cualquier mínimo detalle para evitar cualquier problema potencial.

 

Acercandose a los 4 meses de edad, cuando el bebé puede dormir solo en su habitación, los padres tienen la mayor necesidad de vigilar su sueño, sus despertares, su llanto o  su forma de jugar. La hora de dormir, entonces, es siempre un poco atemorizante para los padres. Representa, sobre todo durante los primeros meses, una forma temporal de "separación" de su hijo que los impulsa a escabullirse al más mínimo ruido procedente de la habitación para ver, tocar y tranquilizar al bebé.

 

Así que, para calmar a los padres, los sistemas de monitoreo de audio y video que permiten a mamá y papá atender a sus tareas diarias sin ninguna ansiedad, son extremadamente útiles proporcionando un seguimiento del bebé, igual a como estar siempre cerca de él.